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"Vuelvo a estar de nuevo en la Patagonia chilena y, aunque sea un territorio remoto, ya parece que estoy en casa, pues el lugar de donde vengo es lo más parecido a otro planeta de lo que he conocido hasta la fecha.
¡He padecido el frío con mayúsculas!: “El mordisco blanco”, la verdadera sensación de estar enloqueciendo por tener un sol constante durante las 24 horas, en una inmensa y gélida nevera conocida como la Antártida. En su plataforma continental la temperatura media suele estar entre los -15 y los -25 grados, así que vamos a imaginarnos por un momento que esa meseta fuera Toledo -por altitud similar- y que ahora pusiéramos en Guadarrama las alturas de los Alpes, y decidiéramos subir al Mont Blanc –que en este caso es el Mount Vinson- la diferencia de altitud es de más de 4.000 metros; si consideramos que cada 100 metros la temperatura en la troposfera desciende 0,6 grados en atmosfera estable, no hay que darle más vueltas para imaginarse qué temperaturas reinaban en las zonas altas de la montaña. Así fue, que el mejor día nos brindó 18 grados bajo cero (un rato, je, je) y en varios severos, nos obsequió por debajo de los -40…y claro está, ¡con viento! Una delicia…Como decía mi padre cuando yo era niño, allí en Segovia; “si hace frío aquí…, cómo hará en la sierra”
Es la montaña más fría de la tierra sin duda alguna. No hay ningún dato de la temperatura más baja de esta montaña en invierno, aunque sí nos constan los -89 grados, que registró una base rusa en la plataforma continental, con eso esta dicho todo.
Hicimos cumbre cerca de las 13:00 horas (Chilena) del 20 de enero. La cordada estaba compuesta por Rob (escocés), Pierre (francés) Steve (USA) y yo. Después de 4:30 horas desde el High Camp (3.800mts), donde habíamos pasado tres severas noches, hicimos cima, pero el día que nos brindó la madre naturaleza para culminar en lo más alto del continente antártico, fue ¡sencillamente maravilloso! Sólo 34 grados bajo cero y sin apenas viento, unos diez nudos. ¿La bajada? ¡Fulminante! Ya que se aproximaba un gran marrón, y descendimos 3.000 mts. en nada..! Y la avioneta nos sacó rápidamente de allí.
He finalizado un proyecto que para mí hace unos años era todo un sueño ¡Las siete cumbres! Las más altas de cada continente: el Everest, el Denali, la Piramide… nombres míticos, montañas increíbles, lugares de todos los pelajes, momentos de todos los colores, amistades forjadas en la realidad de la convivencia extrema, selvas, hielos, grietas, avalanchas, paredes y cumbres. Todo el catálogo de peligros, algunas tragedias, y también muchos momentos emotivos, otros súper intensos, otros fantásticos e inolvidables. ¡Un sueño hecho realidad! ¡Una verdadera pasada! Pero si os confieso la verdad, siento que acabo de comenzar, y que me queda todo por hacer. ¡Eso es lo que ahora siento!
Cuando la avioneta nos alejaba de la montaña, circulaban al lado de nuestra ventanilla, un sinfín de crestas y cumbres preciosas, increíbles y prístinas montañas vírgenes que ningún hombre jamás ha pisado. Ellas se convirtieron en la respuesta de un futuro sueño, porque ¡jamás dejaré de soñar!
A la memoria de Brian Joung.
Quiero desde aquí, agradecer de todo corazón, a toda la gente que durante estos años me ha ayudado y apoyado a pesar de las dificultades. ¡De todos ellos son estas siete cumbres!"
Francisco Monedero Bueno