La bella ciudad de Segovia es capaz de reinventarse como escenario cada vez que se lo proponen. En La Noche de Luna Llena de 2011, después de un día intenso, Segovia se reinventó como un gran patio de juegos. A ello contribuyeron las miles de pelotas a los pies del Acueducto, los juegos populares de Tamara Arroyo en la Alhóndiga, el parchís urbano y lumínico de Luisa Álvarez o las estatuas vivientes del Paseo de El Salón. Además, el arte estuvo muy presente en los museos y en las fachadas; la música amenizó el entorno del Eresma; y la Plaza Mayor complementó con su Mercado Ecológico la Feria Pronatura de Fernández Ladreda.
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