La exposición que este año ofrecerá el Festival de Segovia como homenaje a la danza y que albergará el Patio del Colegio de Arquitectos de Segovia del 15 al 25 de julio estará dedicada a Vicente Escudero, hombre clave en la historia del baile flamenco en el 30 aniversario de su muerte. La muestra es propiedad del bailaor y tratadista del flamenco José de la Vega, discípulo directo del maestro.
El miércoles 14 de julio a las 13,00 h. el Presidente de la Fundación y alcalde de Segovia, Pedro Arahuetes, ha inaugurado la exposición acompañado por José de la Vega y el comisario de la muestra, Perfecto Uriel.
Considerado como el mejor bailarín del mundo durante un tiempo, Escudero nació en Valladolid en 1888 y falleció en Barcelona en 1980. Entre 1929 y 1936 viajó por Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Cuba, años de éxito en los que el bailarín entró en contacto con el vanguardismo de las artes (cubismo, surrealismo, dadaísmo...), especialmente en la literatura y la pintura, y supo llevarlo a su baile. A lo largo de toda su trayectoria artística, paseó sus espectáculos por los templos sagrados de la danza internacional. De gran éxito fueron El Amor Brujo (1934) o sus Bailes Flamencos de Vanguardia (1930).
Un baile austero y sobrio
El baile de Vicente Escudero se caracterizó siempre por una gran austeridad y sobriedad, quizá reflejo de su carácter castellano. Luchó siempre contra el barroquismo que según él había impregnado el baile flamenco y contra los bailaores mecánicos que se limitaban a repetir esquemas, sin dejar lugar a la improvisación.
El cubismo, que supo integrar con su arte, es un refuerzo de esta búsqueda de la sencillez. La culminación de sus esfuerzos teóricos se hicieron realidad en el Decálogo del baile flamenco, que revolucionó el papel del hombre en 1951 y en el que da a conocer los requisitos necesarios para bailar flamenco con pureza. Sus reflexiones sobre el baile también se encuentran en dos de sus libros: Mi baile (1947) y Pintura que baila (1950), además de en la multitud de conferencias que impartió.
Otro mérito de Escudero fue el de ser el primero que fijó el esquema de la siguiriya con las características de su arte: sobriedad y austeridad. Fue pintor, muy valorado por Miró, aunque sus dibujos no fueran más que bocetos de su baile. También actor: realizó varias películas, tanto en Hollywood como en España, como Castilla en Fuego (1958-1960), que obtuvo una mención especial en el Festival de Cannes de 1961, o Con el viento solano (1966), dirigida por Mario Camus. Vicente Escudero fue también cantaor. Su disco Antología selecta de cante flamenco auténticamente puro, demuestra su dominio del compás y el profundo conocimiento de todos los palos flamencos.