El domingo, 11 de julio de 2010, fue un día histórico para el deporte español. La Selección española se enfrentaba a Holanda en la Final del Mundo de Sudáfrica. Los segovianos, que habían seguido cada partido de su selección por las pantallas colocadas en la Plaza Mayor y en Nueva Segovia, no quisieron perderse la experiencia. Y así, tras la agonía de un largo partido en el que los naranjas desplegaron un juego muy brusco contra los españoles, repleto de golpes y faltas, miles de segovianos celebraron en las calles el gol de Iniesta que daba a España la victoria del Mundial de Sudáfrica. A partir de ese momento, llegó la locura. La euforia se desató con cantos, pitos y petardos. Tampoco faltó el tradicional baño en la fuente de Santo Tomás. La fiesta se demoró hasta altas horas de la noche.