“Los segovianos no se merecen conspiraciones de mesa camilla ni enredos de barra de bar”, ha afirmado este martes la portavoz del grupo municipal popular Beatriz Escudero, visiblemente afectada, pero entera, en la rueda de prensa en la que ha transmitido a los medios que ha relegado de las comisiones y de las reuniones del grupo municipal a Elena García Gil, a Mercedes Álvarez-Campana y a César Martín, por haber perdido la confianza en ellos. Dos concejales “han mentido a todos los miembros del grupo municipal no una, sino cuatro veces. Si es indigno romper la disciplina de voto, más indigno es escudarse en el anonimato”, ha dicho.
Esta decisión, que Escudero ha tomado “sola, en mi casa, el jueves por la tarde”, pero que -según afirmó- apoyan el presidente provincial y las direcciones regional y nacional del PP, se produce después de que en el pasado Pleno dos concejales populares votaran secretamente en blanco, en la única moción que presentó el PP y que pedía la entrega del acta de concejal de Javier Arranz por la edición de un CD con insultos al Rey. Para más inri, los socialistas dieron la vuelta a la tortilla y aprobaron pedir el acta de concejal de la propia Escudero. Esta deslealtad no es la primera que se produce en el seno del grupo municipal popular y que se escenifica en el Pleno.
“Dos concejales del PP o más llegaron a un acuerdo con el PSOE para la votación secreta”
Escudero sostiene que la votación secreta fue una maniobra orquestada entre los concejales populares y los socialistas: “No me cabe ninguna duda de que por parte de dos concejales del PP o más y representantes del PSOE llegaron a un acuerdo para la votación secreta”, ha afirmado. “Había un acuerdo y había gente que lo sabía y no quiso participar”, ha añadido.
En su comparecencia ante los medios, la portavoz popular no ha ocultado su profundo disgusto por lo sucedido dentro de sus filas: “Allá la conciencia de cada uno. A mí su conciencia no me compete. A mí lo que me compete es tomar decisiones, reorganizar para garantizar la confianza y la viabilidad y para que el grupo funcione. No puedo tolerar ni la indisciplina ni la deslealtad ni la cobardía de escudarse en el anonimato”, ha reiterado. “Pensaba que llevaba una buena lista. Les di otra oportunidad y me equivoqué. Pero yo ya no soy responsable de lo que hagan estas personas políticamente hablando”, ha zanjado.
La gente por la calle “me pide la expulsión de los concejales, ya”
También ha mencionado que “el resto del grupo municipal popular está muy ofendido” y, a preguntas de los periodistas, ha respondido que la gente por la calle “me pide la expulsión de los concejales, ya”.
A partir de aquí, Escudero también ha afrontado las posibles consecuencias que se deriven de todo esto. “¿Cómo vamos a funcionar? No lo sé. Hay muchos problemas en Segovia para que nos estemos mirando a nosotros mismos. Segovia no está para sorpresas”, ha dicho.
“No tengo miedo a un coste electoral. Primero tengo que ser la candidata”
A finales de mes habrá comité ejecutivo en el que se tratará este asunto. Podría haber suspensión de militancia, “pero eso es algo que compete al partido”. Acerca de si los concejales rebeldes pasarán al grupo mixto, “les compete a ellos”. Por lo que a ella respecta, ha confesado no haber tenido el momento para pensar cómo va a redistribuir las comisiones.
Escudero, que ha insistido en que su decisión no ha sido ni asamblearia ni expuesta a debate, sino de su entera responsabilidad, reconoce que “no es ‘pecata minuta’. Esto plantea un problema de partido”. Afirma no sentir ningún tipo de remordimiento y, sobre si teme un coste electoral, ha dicho con rotundidad: “No tengo miedo a un coste electoral. Primero tengo que ser la candidata”.