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Ana Vázquez
Domingo, 19 de marzo de 2017
VII ENCUENTRO DE MUJERES QUE TRANSFORMAN EL MUNDO

Soacha y Colombia se muestran desde el testimonio de Luz Marina Bernal como el '1984' de Álvaro Uribe

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Madre de un hijo secuestrado y asesinado en forma de recompensa por el ejército del expresidente de Colombia, la activista, una de las 19 madres de Soacha, reflexionó ayer junto a la periodista Alicia Gómez Montano sobre los motivos que llevaron a estas mujeres a buscar la verdad de la muerte de sus hijos.

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Quien escuchase ayer a la colombiana Luz Marina Bernal es muy probable que pensase en Orwell. En 1984. En un ministerio inventado. En un mundo irreal dentro de una realidad oculta. "Me di cuenta de que vivía en un país con guerra cuando tenía 48 años; descubro que Colombia llevaba más de 50 años de conflicto, de grandes violaciones a los derechos humanos generalizados, de ejecuciones extrajudiciales, de secuestros de reclutamiento de menores, de trata de personas", explicaba una de las 19 madres de Soacha, un pueblo cercano a Bogotá del que un día desaparecieron otros tantos jóvenes "pobres, sin trabajo, que buscaban una oportunidad". Sus madres se pusieron las capas de superhéroes y, atando cabos, salieron a rebatir su duelo contra todo un gobierno y todo su ejército.


Luz Marina Bernal retiene las fechas y los nombres y apellidos implicados en la muerte de su hijo con precisión de hemeroteca. También de aquellas personas y madres que, al igual que ella, tuvieron que emprender una búsqueda, la de la verdad, cuando se dieron cuenta de que lo que les estaban contando no podía ser cierto.


Con una fotografía de su hijo colgada del cuello recordaba ayer cómo era él, un chaval de 26 años con discapacidad desde el día de su nacimiento, y cómo fue el día que desapareció. Alexander Carretero Díaz y 8 de enero de 2008 son datos que a Luz Marina le aparecen en su carné de "madre muerta en vida". "Le prometió un trabajo, se lo llevó y lo vendió por unos 80 euros; los militares los presentaban como bajas legales en combate; lo entregan, lo asesinan, lo entierran en una fosa común como una persona sin nombre", relataba Luz Marina añadiendo a su narración 13 balazos y el argumento de que su hijo había sido el jefe de una organización narcoterrorista. "Tuve que mostrar la historia clínica de mi hijo desde su nacimiento; incluso habían hecho el montaje de que lo habían encontrado con una pistola en su mano derecha, cuando mi hijo era zurdo porque tenía el lado derecho paralizado".


En la conversación que la activista colombiana mantuvo ayer con la periodista Alicia Gómez, como no podía ser de otra manera al hablar de Colombia y de ejecuciones, se dialogó acerca del proceso de paz, de las FARC, pero también de las otras muchas guerrillas que existen en ese país y que, como contaba Luz Marina "no sabemos si todas las guerrillas están dispuestas a vincularse a estos acuerdos de paz". También se trataron las amenazas y el perdón, del que se cuestionó la sinceridad y el corazón puesto en él. "¿Algún día veré el arrepentimiento real del gobierno, del ejército?", se preguntaba una de las madres de Soacha que confiesa que su "lucha es recorrer no sé por cuántos años más mi país en busca de los restos de mi hijo, y ayudar a mujeres que estén así".


"La mayoría de víctimas lo que queremos es saber la verdad y una garantía de no repetición", concluía tras una hora de testimonio cuya razón de ser tuvo su origen en el momento en que Álvaro Uribe afirmó: "esos jóvenes que asesinaron en Soacha no iban precisamente a recoger café". "Sería presidente, pero ¿quién era él para juzgar a estos chavales?; es ahí cuando supe que tenía que enfrentarme a un gobierno y a un ejército", revelaba Luz Marina Bernal.

 

 

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Núria Salán Ballesteros recibe el II Premio Mujer y Tecnología Fundación Orange
Durante la tarde de ayer, la sala Ex.Presa2, además de acoger los diálogos entre Luz Marina Bernal y Alicia Gómez Montano, y Rosa María Calaf y Theresa Kachindamoto, quienes conversaron sobre el matrimonio infantil y los ritos de iniciación sexual en niñas cerrando la jornada del VII Encuentro Mujeres que Transforman el Mundo, acogió también la entrega del II Premio Mujer y Tecnología-Fundación Orange. El galardón, que está dirigido a mujeres tecnólogas que lleven a cabo proyectos sociales o a mujeres que utilizan las nuevas tecnologías para trabajar en proyectos sociales, fue a parar en manos de una risueña y sonriente Núria Salán Ballesteros.


El largo currículum de la galardonada causó admiración y también risas entre el público, después de que la propia Salán bromease con ello. Reflejando una sincera felicidad, la galardonada quiso dirigir unas palabras a las chicas jóvenes que se plantean orientar su carrera hacia la tecnología. Animándolas a no tener miedo de hacerlo, destacó la importancia de seguir fomentando e impulsando las vocaciones femeninas en este sector y mostró su disposición a seguir captando talento en este ámbito.

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