Al aplaudirme a mí, que os he representado durante estos años, aplaudís
lo que hemos conseguido entre todos. Os aplaudís a vosotros mismos.
Os lo agradezco mucho, pero sabéis muy bien que no se hubiera logrado
nada sin vosotros y que os corresponde el mérito principal.
Gracias a todos.
Estamos en Sevilla, una ciudad muy vinculada a nuestros recuerdos y a
nuestras emociones. Aquí arrebataron la vida a compañeros muy queridos,
como Alberto y Ascen, a los que nunca olvidaremos porque nos duele su
ausencia, y porque no queremos que se enfríe su memoria, y porque nos
hemos impuesto la obligación de no permitir que se degrade el sentido de
su muerte. No los olvidamos. Ni a ellos, ni a ninguno de los que han
sido víctimas de la misma locura asesina.
En Sevilla, también, hace 22 años celebramos aquel Congreso memorable en
el que don Manuel Fraga Iribarne, nuestro fundador, pasó el testigo a
José María Aznar. Estoy rememorando una página muy importante de nuestra
historia y las figuras de los dos hombres que más han caracterizado la
vida de este partido.
Y en Sevilla, por fin, tenemos puestos ahora los ojos, porque en unas
pocas semanas concurriremos a las elecciones autonómicas. Una cita en la
que nuestros compañeros, con Javier Arenas a la cabeza, con Antonio
Sanz, con todos los dirigentes del partido de esta tierra, con sus
concejales, con sus alcaldes, con todos y cada uno de sus militantes,
están poniendo toda su ilusión y todo su empeño para que Andalucía se
libere de lastres y las ataduras. Para que Andalucía rompa con años de
resginacion y se ponga en vanguardia del cambio.